Me llegó una demanda por deuda

Es la notificación de que un acreedor inició un proceso judicial para exigir el pago de una obligación vencida, respaldada por documentos como contratos, pagarés o facturas. Desde que eres citado, corren plazos clave para actuar: puedes pagar, negociar o defenderte. No es el fin del mundo, pero sí una alerta para revisar el caso a tiempo, entender qué te reclaman y usar las opciones legales disponibles para proteger tus derechos.

Abg. Alex Fernando Alanuca Aimacaña

1/2/2026

Me llegó una demanda por deuda

Recibir una demanda de cobro de dinero puede generar incertidumbre, pero lo primero es entender qué significa y cuáles son tus opciones como deudor. Una demanda de cobro es el inicio de un juicio en el que un acreedor pide a un juez que se le reconozca el derecho a cobrar una suma de dinero que considera clara, pura, determinada y de plazo vencido, normalmente apoyado en documentos como pagarés, letras de cambio, contratos, facturas o reconocimientos de deuda. Detrás de esa demanda casi siempre hubo una historia previa: un préstamo, un crédito o una obligación que en algún momento dejó de pagarse, intentos de cobro extrajudicial, llamadas, correos, mensajes, y finalmente la decisión del acreedor de acudir a la vía judicial para presionar el pago.

Dependiendo de la naturaleza de la deuda y de los documentos que la respalden, el cobro puede tramitarse como un juicio ejecutivo, un procedimiento monitorio o incluso un proceso ordinario, cada uno con reglas y plazos distintos para defenderte. Una vez que el juez admite la demanda, ordena que se te cite, y desde ese momento empieza a correr un plazo clave para tomar decisiones: puedes contestar la demanda, oponerte con argumentos y pruebas, pagar total o parcialmente, o buscar una negociación seria con el acreedor.

Recibir una demanda de cobro de dinero no es el fin del mundo, pero sí es una señal de alerta que debes tomar en serio y a tiempo. Mientras más rápido revises tu caso con un profesional, más alternativas tendrás: desde negociar mejores condiciones de pago y evitar medidas agresivas, hasta defenderte frente a cobros que no corresponden, montos mal calculados o acciones iniciadas fuera de plazo. El primer paso siempre es el mismo: entender exactamente qué te están reclamando, qué pruebas existen y qué herramientas legales tienes para proteger tus derechos sin agravar tu situación económica.